domingo, 8 de junio de 2008

¿Hacia Dónde Evolucionamos?





Aquí una nota de mi Alter Ego María Naranjo para la revista La Nación:

Un niño juega con una mascota robot que le responde emocionalmente, mientras se prepara para asistir a una clase del colegio, a través de Internet, en 3D. A estas alturas, tiene tantos amigos virtuales como reales, y es difícil distinguir a unos de otros.


Hace tiempo que los robots reemplazaron a los empleos en la agricultura y la industria, y hasta las guerras son virtuales (comandadas desde la computadora), aunque de accionamiento real.


Los sistemas inteligentes toman decisiones en áreas de seguridad y control del tránsito. Y el uso de chips implantados en los reclusos permite controlarlos sin necesidad de construir cárceles.


También hay prótesis comandadas por el cerebro que permiten mover miembros a partir de impulsos eléctricos, y piel artificial con sensibilidad al tacto y a la temperatura.


La regeneración de órganos dañados a partir de tejidos propios y las terapias génicas son las mejores armas contra el cáncer y la diabetes.


No es El mundo feliz de Aldous Huxley; tampoco un capítulo de la trilogía Matrix. Es un día cualquiera de 2042. Las descripciones figuran en el informe prospectivo que elaboraron los futurólogos Ian Neild e Ian Pearson para la British Telecom en 2005, y contiene predicciones hasta el año 2100. Algunas parecen inverosímiles, otras, simplemente escalofriantes. Pero todas las innovaciones mencionadas ya han sido desarrolladas o se encuentran en etapas avanzadas de investigación. Según el reporte, cuya versión actualizada se lanzará el año que viene, el futuro nos depara no pocas sorpresas. El propio Ian Neild adelanta algunas a LNR. “Gracias a la virtualidad, vamos a poder recrear lugares, situaciones y personas de nuestra infancia, viajar a lugares como el Everest o hacernos una escapada a la playa durante la pausa del almuerzo”, comenta Neil por correo electrónico.


“El back up cerebral permitirá ampliar la memoria y la velocidad de procesamiento del cerebro recurriendo a biocomputadoras externas. También se podrá hacer una «copia de seguridad» e implantarla en otro organismo, por si se sufre algún daño o para conservarla para la posteridad.”


Si nos parecen descabelladas estas ideas, imaginemos volver 30 o 40 años atrás y explicar el auge de Internet, la telefonía móvil, los implantes cocleares que devuelven la audición a personas sordas, la clonación de especies animales y vegetales o las técnicas no invasivas para tomar imágenes del cerebro. “Toda tecnología lo suficientemente avanzada es indistinguible de la magia”, decía el científico Arthur Clarke en su libro Profiles of the Future, de 1961.


En los últimos 40 años, el hombre llegó a la Luna y exploró galaxias de las que se desconocía su existencia. La primera computadora, Colossus, tenía el tamaño de una habitación y el mismo poder de cómputo de la actual Xbox 360, que se usa para jugar y cabe en la palma de una mano.


¿Cómo serán las máquinas, las tecnologías, la industria y la ciencia en un futuro no muy lejano? ¿Cómo seremos nosotros, y nuestros hijos y nietos? “Estaremos haciendo las mismas cosas, pero cambiará mucho el cómo las haremos”, aseguran Pearson y Neil, quienes identificaron seis grandes áreas de enorme potencial en las próximas décadas. A saber: Biotecnología, Nanotecnología, Robótica, Informática y Telecomunicaciones, Reemplazo de órganos y viajes espaciales.




La nota completa está en: http://www.lanacion.com.ar/968060

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